Estimada comunidad académica de la Universidad de Lima e invitados al webinar “La voz femenina en la literatura contemporánea”. Espero que se encuentren muy bien desde donde quieran que estén leyendo esto. El motivo de esta carta es para agradecer la invitación de Lee Mujeres para esta instancia. Este proyecto nació como una tarea universitaria en la que debía crear un pequeño medio con un tema de interés. Esto fue hace unos años en Santiago de Chile. El amor por los libros es algo que he tenido desde muy pequeña y quise exponerlo en esta cruzada de hablar sobre literatura, pero desde la voz de las mujeres.

El objetivo principal de Lee Mujeres es la visibilización de la literatura femenina. Debemos pensar esta como literatura o obras escritas por mujeres y dejar de asociar el concepto de “literatura femenina”, así como el sexo femenino, con la feminidad, aquella construcción social que se nos impuso por nacer en un cuerpo sexuado determinado. En este sentido, la literatura femenina o literatura hecha por mujeres se ha borrado e invisibilizado de la historia porque está hecha precisamente por mujeres. Y a nosotras se nos ha excluido y borrado de espacios relevantes como la política, las artes, la cultura, la sociedad misma y se nos relegó al rol de esposa y madre sólo por nuestro sexo, nuestra realidad material y biológica. Eso es mencionar una pequeña parte de la injusticia que hemos vivido las mujeres: la exclusión, pues la opresión y la violencia sistemática patriarcal es una historia y discusión más larga y también dolorosa.

A nosotras, las mujeres, se nos excluyó del área intelectual y se argumentó con que nuestros cerebros eran más pequeños, que pensamos de determinada manera además de añadir que éste sea rosa. Esto es sexismo y ya tenemos probado que los cerebros sexuados: femeninos y masculinos no existen.

Sin embargo, la exclusión se realizó por mucho tiempo. Se nos prohibieron muchas cosas y el mundo literario no fue la excepción. Las escritoras publicaron bajo pseudónimos masculinos, siglas para darle neutralidad a su nombre e incluso han firmado como anónimo. Otras han sido criticadas por el tipo de texto que escriben, también por lo que no escriben. Tienen conflictos si escriben ciencia ficción, fantasía, western, novelas escabrosas y policiales, novelas de terror, epistolares, romance y erótica. Se les critica de mala manera si son narradoras que impugnan al resto o están llenas de esperanza, si hablan desde sus vivencias del cuerpo: la sangre, el sudor, las lágrimas, los golpes, las alegrías y las violencias, o si hablan desde una creación intelectual o experiencias ajenas.

La misma crítica literaria se ha encargado de poner en duda las obras de las mujeres. Según la escritora Laura Freixas, la crítica asocia de manera peyorativa a toda aquella toda obra de mujer que considera “intimista”, mientras que los textos hechos por hombres tienen “contenido”. Cuestiona si un libro habla de mujeres o va dirigido para otras mujeres. Si la obra de una autora va dirigida para un gran público es considerada comercial y fácil, mientras que aquella escritora que se aleja de lo catalogado “intimista” o la feminidad es considerada como alguien que escribe “como un hombre”. A la novelista española Emilia Pardo Bazán la consideraron “mujer viril” porque no escribía desde la feminidad, desde lo que la sociedad patriarcal esperaba (aún lo hace) que se comporte, actúe y piense una mujer.

Es por esto que mi propuesta, desde Lee Mujeres, es re-pensar el concepto de literatura femenina como literatura de las mujeres, pero que a la vez sea parte de la literatura universal. ¿Qué sentido tiene llamar universal a un mundo literario que con suerte nos ha considerado? ¿Saben cuántos premios Nobel han sido ganados por mujeres hasta la fecha? ¿En los listados de best sellers cuántas obras de mujeres existen? ¿Cuántos libros de mujeres tienes en tu librería personal? ¿Cuántos libros de mujeres has leído realmente en toda tu vida? ¿Dónde están las mujeres en la literatura? Sí existen… ¿por qué no las conocemos tanto como a los grandes de la “literatura clásica y universal”?

¿Por qué nadie se dio el trabajo de mostrarnos a estas grandes escritoras?  Finalmente somos las mujeres las que debemos buscarnos para “leer otras voces”. En realidad, me niego a pensar que somos “otras voces”. Sólo somos voces. . No debemos definirnos nunca más por lo que no somos o lo que somos para el resto. Las escritoras siempre han existido y las mujeres siempre nos hemos buscado para reconocernos y tenernos como ejemplos a seguir.

Existe una necesidad de recuperar la biografía de las mujeres, de las escritoras, de mirarlas como modelos para poder impulsarnos a cumplir nuestros sueños. Si esas mujeres lograron escribir esos mundos, esas historias, cualquier otra mujer que aspire a escribir podría llegar a hacerlo. El obstáculo siguiente son las editoriales y las publicaciones. Ahí aparecen nuevas interrogantes ¿Les darán voz en sus estantes y vitrinas con letreros morados y verdes sólo porque suben las ventas y popularidad? ¿Venderán toda obra de mujer bajo el disfraz de feminismo cuando no sabemos si realmente tiene ese contenido? No estamos pidiendo libros “feministas”, sólo queremos que exista paridad entre obras publicadas por mujeres. No estamos para cuotas.

Las mujeres y las escritoras fuimos, somos y seremos la mitad del mundo. Construyamos una literatura realmente universal. Dejemos atrás la concepción literaria donde el hombre es la medida de todas las cosas. Quiero escuchar tantas referencias de escritoras como de escritores cuando discutamos sobre narrativa, no ficción o poesía. Les invito a dejar atrás la exclusión, el sexismo y la misoginia. Les invito a leer libros escritos por mujeres y saldar la deuda.

Por último, quiero dirigirme a las mujeres y motivarlas a seguir leyendo obras de otras mujeres. Inspírense en ellas. Disfruten la lectura. Descubran nuevas escritoras. Y si alguna de ustedes escribe o desea hacerlo, pues háganlo. La literatura también es nuestra. Hagámosla realmente universal.

Agradezco nuevamente la invitación a la charla y la oportunidad dada por la Universidad de Lima. También dedico un abrazo afectuoso a cada persona que leyó esta carta.

Saludos cordiales,

Vania Ramos Bastías

Periodista

Fundadora de Lee Mujeres